NaRCiSoS



“En la versión contada por Ovidio, la ninfa Eco se enamora de un vanidoso joven llamado Narciso, que era hijo de la ninfa Liríope de Tespia. Céfiso, un dios del río, se había sentido atraído por Liríope y la había rodeado con sus corrientes, atrapándola y concibiendo un hijo con ella. Preocupada por el bienestar de su hijo, Leirope decidió consultar al vidente Tiresías sobre el futuro de su hijo. Tiresías le dijo a la ninfa que Narciso viviría hasta una edad avanzada mientras nunca se conociera a sí mismo”

Narciso murió de vanidad . Se enamoró de su propia imagen reflejada en el agua de un estanque, e intentó seducir al hermoso joven que veía en ella, sin darse cuenta de que se trataba de él mismo hasta que intentó besar la imagen. Entristecido de dolor, Narciso se suicidó con su espada y su cuerpo se convirtió en una flor.

Hay personas como Narciso, que necesitan proyectar sólo la parte bella de su rostro. Aquella que la aposenta en el altar de las carencias emocionales ajenas. Cualquier acto que justifique la transformación de la imagen bella, es socialmente venerada.

En algunos casos, la proyección de la imagen interna cuidadosamente estudiada, adornada de superficialidad contenida, se traduce en una transformación de bisturí, desafiando incluso, el natural envejecer del cuerpo.

Los narcisos triunfan en nuestra sociedad actual. Depositan su imagen proyectada en la de la necesidad ajena del que la compra, la adquiere…la hace suya para compensar su vacío emocional. Estos últimos adquieren en ella una idea, un sentimiento, quizás una fuerte emoción o una causa. Se convierte en una interrelación perfecta, donde unos son lo que los demás hacen suyo.

Cuando se traspasa esa imagen bella, para llegar a la materia real que existe detrás de la imagen, todo queda en nada. Y es que si pretendemos ser sólo bellos, nos olvidamos de toda la multidimensionalidad de nuestro ser. Cuando nadamos en la superficialidad, perdemos nuestra identidad….y peligrosamente a la vez, nos damos cuenta que sólo somos aquello que los demás necesitan que seamos. Y sucumbimos a las necesidades ajenas, para seguir complaciéndolas…no sea que se nos echen encima exigiendo la imagen que en su día compraron..la imagen que ellos necesitan…su idea de ti.

La única manera de no morir como Narciso, es mostrar tu imagen tal como la sientes, y no como los demás necesitan…alterar esa exigencia es un reto a la supervivencia de tu real identidad, sin mitos, ni leyendas.

Tu verdad y no “la verdad”. Tu identidad, y no tu reflejo. Tu ser, y no tu imagen.

Zubel- Atenea Setembre 2008

Comentaris

Lakshmi* ha dit…
Que bonic t´ha quedat el blog amb aquestes fotos noves que has posat.
Zubel ha dit…
Gràcies lakshmi..

De ben segur que amb la teva fortalesa, perseverança i carinyo que li poses, el teu blog serà gran.

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